Blanqueo: cambió el mundo, no Argentina

 

A lo largo de la historia, en Argentina hubo más de doscientas moratorias o amnistías fiscales, lo que implica que ésta puede ser vista como una más.
Sin embargo, y lo que el gobierno no está comunicando con suficiente énfasis, es que esta amnistía será la última previa a la plena entrada en vigencia del acuerdo multilateral de intercambio de información.

Esto quiere decir que es muy probable que quien no entre en esta amnistía, encuentre muchas dificultades a la hora de utilizar los activos no declarados que posee en el exterior para compras de bienes, transferencias, etc.

Más allá de lo que cada uno piense acerca de Argentina y su clase política, el mundo seguirá avanzando en la dirección en que lo viene haciendo, es decir, hacia la bancarización de las economías mundiales, por lo que confíen o no en Argentina, ya no hay muchas razones para no acogerse al blanqueo que se está proponiendo en el país.

Decir que ahora es seguro invertir en Argentina porque el gobierno cambió, es hasta gracioso. Es claro que seis meses de una mayor institucionalidad no tienen mucho efecto sobre la clásica inseguridad jurídica argentina que lleva casi 100 años. Es imposible que luego de la credibilidad que perdió el país tras décadas de corrupción e incumplimientos con la comunidad financiera internacional, se pueda lograr un cambio de percepción de 180 grados en unos pocos meses.

En otras palabras, lo que diferencia este proyecto de los anteriores es que el mundo cambió, no que Argentina lo haya hecho.

Vea también: preguntas frecuentes sobre la amnistía fiscal argentina.

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